A lo largo de su carrera, La Niña de la Puebla colaboró con numerosos artistas y realizó innumerables actuaciones en toda España. Su ceguera, lejos de ser una desventaja, se convirtió en parte de su identidad artística, añadiendo una capa de profundidad y autenticidad a sus interpretaciones. En marzo de 1933, la revista Columbia la describió como “menuda y fina de cuerpo, cara risueña, un poco infantil; ocultando tras los cristales opacos de unas gafas las quietas y ciegas niñas de los ojos”. La Niña de la Puebla no solo era conocida por su voz distintiva y su habilidad para interpretar los diferentes palos del flamenco, sino también por su presencia escénica.

En Isla Redonda-La Aceñuela la cantaora da nombre a una de las calles de esta entidad local autónoma. Con ocho años comenzó a recibir enseñanza especial y musical. Hija de Francisco Jiménez, un barbero aficionado al cante,​ Dolores Jiménez nació en La Puebla de Cazalla (Sevilla).

Música en Andalucía

Dolores Jiménez Alcántara falleció el 14 de junio de 1999, dejando un legado perdurable en el mundo del flamenco. Más allá de su carrera musical, La Niña de la Puebla también tuvo un impacto significativo en la cultura española. Su repertorio incluía no solo flamenco puro, sino también estilos fusionados con otros géneros musicales, lo que ampliaba su atractivo y la conectaba con una audiencia diversa.

CULTURA, EL MUNDO, Martes 15 de Junio de 1999La Niña de la Puebla falleció ayer, a los 90 años, después de cantar el fin de semana en un homenaje. El Arte de Vivir el flamenco le rinde un gran homenaje a una de su mejores cantaoras En 1978, ofreció una serie de recitales manuel lopez farfan en localidades de las provincias de Madrid y Ciudad Real, y ha dado otros en centros culturales y peñas flamencas de Cataluña y Andalucía, e igualmente ha tomado parte en algunos festivales, entre ellos en el de su pueblo natal, donde tiene dedicada una calle, y otra en Santa Coloma dc Gramanet (Barcelona). Han sido muchísimos los espectáculos ofrecido por esta gran cantaora, sobre todos con las más grandes figuras de su época, si tuviésemos que reseñarlos no habría espacio suficiente, En la mayoría de estos espectáculos han figurado así mismo su marido y en algunos de ellos sus hijos, Pepe y Adelfa Soto, muy buenos cantaores que han seguido a su propia madre. Según sus propias declaraciones decidió dedicarse al cante profesional cuando oyó cantar al Niño de Marchena.cita requerida A los 20 años, acompañada de su guitarra, actuó en un festival en Morón de la Frontera (Sevilla). Dolores Jiménez Alcántara (La Puebla de Cazalla, Sevilla, 20 de julio de Málaga, 14 de junio de 1999), conocida artísticamente como La Niña de La Puebla, fue una artista española, reconocida como una de las más grandes cantaoras de flamenco y de copla andaluza.

Juan Breva, el cantaor más importante del SXIX.

Una de sus últimas actuaciones tuvo lugar en el Teatro Alcalá Palace de Madrid, en 1987, dentro de los festivales de la Cumbre flamenca, acompañada a la guitarra por Félix de Utrera. En 1986, le dedicaron un homenaje en Málaga, consistente en un festival que entre otros intérpretes tomaron parte El Tiriri, Curro de Utrera, Fosforito, Antonio de Canillas, Barquerito de Fuengirola, José Menese, sus hijos, y Manolo Carmona. Entre sus primeras grabaciones discográficas figura su versión de los Campanilleros que le proporcionó una popularidad verdaderamente inusitada, por lo que en algunos pueblos y ciudades a donde iba a cantar la recibían con bandas de música.

En 1978 ofreció una serie de recitales en localidades de las provincias de Madrid y Ciudad Real, y realizó otras actuaciones en centros culturales y peñas flamencas de Cataluña y Andalucía. Entre sus primeras grabaciones discográficas figura su versión de los campanilleros, que le proporcionó una popularidad verdaderamente inusitada, por lo que en algunos pueblos y ciudades a donde iba a cantar la recibían con bandas de música. Debutó en Sevilla, en el Salón Olimpia, en 1931, y al año siguiente lo hizo en Madrid, en el Cine Variedades, actuando también en el Salón Olimpia madrileño.Contrajo matrimonio con Luquitas de Marchena y fue madre de Pepe y Adelfa Soto. Conocedora, como nadie, de todos los estilos flamencos, y especialmente, de palos en desu­so que cultivaba en ámbitos íntimos y fami­liares.Un poderoso y revelador instinto, no exento de una mueca de generosidad ante el cariño de la afición, le permitió a Dolores exigirse a sí misma a fin de madurar hasta el magis­terio supremo. De ahí a Sevilla y, ante el empeora­miento, urgente traslado al Hospital Carlos Haya de Málaga, donde falleció en la tarde de ayer a causa de una embolia cerebral.La Niña de la Puebla fue admirada por todos los amantes del flamenco, fueran defensores del flamenco ortodoxo o heterodoxo.

  • Podemos decir que es un puente entre la religiosidad popular, el villancico y la sensibilidad flamenca, pero no un palo codificado en el mismo sentido que otros cantes.
  • Vivió buena parte de su vida en Málaga.Hija Predilecta de Andalucía en 1990.
  • En marzo de 1933, la revista Columbia la describió como “menuda y fina de cuerpo, cara risueña, un poco infantil; ocultando tras los cristales opacos de unas gafas las quietas y ciegas niñas de los ojos”.

Lorena Doblas “La Rubia”: formación, carrera y premios en el Baile…

De haber tenido a la cantaora Canciones que pueden disfrutarse tanto en sus grabaciones musicales, en sus espectáculos flamencos, así como en las diferentes películas que interpretó a lo largo de su vida. Si bien, tras su fallecimiento, uno de sus hijos afirmaba que el mayor deseo de su madre era ser recordada por la colombiana Serranía de Brasil que cantaba con su marido Luquitas de Marchena. Su interpretación se caracterizaba por la esencia popular con la que impregnaba todo lo que hacía, especialmente en Los Campanilleros de Manuel Torre.

Desde entonces, la imagen sonora del villancico para gran parte del público está asociada a la voz dulce y emotiva de La Niña de la Puebla. De esta manera, el canto de los campanilleros pasa de ser canto procesional de madrugada a ser también un villancico navideño popular, que se interpreta en casas, patios, plazas y reuniones festivas. Con el paso de los siglos, la propia práctica de los Rosarios de la Aurora y sus cantes se va transformando. En este artículo vamos a recorrer su historia y a situar en su sitio la figura de La Niña de la Puebla, auténtica responsable de su popularización masiva. Sin embargo, este canto no nació ni como canción navideña al uso ni, mucho menos, como un palo del Flamenco, sino como parte de una antigua práctica devocional andaluza. También participó en el de su pueblo natal, donde tiene una calle dedicada, y otra en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona).En 1986 le dedicaron un homenaje en Málaga, consistente en un festival en el que, entre otros intérpretes, tomaron parte El Tiriri, Curro de Utrera, Fosforito, Antonio de Canillas, Barquerito de Fuengirola, José Menese, sus hijos y Manolo Carmona.

Su padre era peluquero,  fue el que le escribía casi todas las letras, había heredado su afición a cantar de su madre, natural de Morón de la Frontera, (Sevilla), Se quedó ciega a los pocos días de nacer por culpa de una infección. Y murió en Málaga el 14 de junio de 1999 donde se le traslado después de desplomarse en la peña de Huelva mientras cantaba en directo por soleá, contaba 91 años de edad. DOLORES JIMÉNEZ  ALCÁNTARA, cantaora paya, más conocida con el nombre artístico de  LA NIÑA DE LA PUEBLA,  nació en La Puebla de Cazalla (Sevilla) el 28 de julio de 1908. Destacó en villancicos, tonadillas, fandangos, tarantas, sevillanas, granaínas, mirabrás, malagueñas y colombianas, pero también en palos solemnes, como la seguiriya o la soleá. De hecho fue elegida la canción más popular de 1952. Siempre será recordada por el sabor popular que supo imprimir a todas sus interpretaciones, en especial en su versión de «Los campanilleros», más ligera y popular que la de Manuel Torre.

No cabe duda de que en los últimos años el mundo flamenco le ha reconocido la actitud imper­turbable de esta gran señora del cante a la que todos tuvimos como portadora de los sen­timientos más humanos del pueblo andaluz. En La puebla de Cazalla que orgulloso están,de haber tenido a la cantaoramás grande de toda la humanidadde la historia del flamenco que no se podrá jamás igualar,su ceguera fue como una bendición,para alúmbranos los caminosdel cante como pura salvación,siempre la recordaremosen el cielo y en la tierra,porque fue una gran emperaora Siendo del cante una reina. Según sus propias declaraciones decidió dedicarse al cante profesional cuando oyó cantar al Niño de Marchena.cita requerida A los 20 años, acompañada de su guitarra, actuó en un festival en Morón de la Frontera (Sevilla).

Una carrera plagada de éxitos que se debe en parte al Niño de Marchena, ya que según ella misma decía, quiso dedicarse al cante profesional al escucharlo cantar. A lo largo de su carrera, La Niña de la Puebla cautivó a generaciones con su arte, dejando un legado imborrable en la historia del flamenco. Podemos decir que es un puente entre la religiosidad popular, el villancico y la sensibilidad flamenca, pero no un palo codificado en el mismo sentido que otros cantes.

Conclusión: un canto entre lo popular, lo devocional y lo flamenco

Este ultimo rescataba el carácter enciclopédico de la Niña de la Puebla y que resumía su gran saber de todos los cantes. Otros artistas que la acompañaron en su historia flamenca fueron Juanito Valderrama o los guitarristas Paco de Antequera y Curro de Antequera. La voz se le quebró, aquella voz tan templada que contrastaba con los timbres rotos del cante desgarra­do. Sólo le faltaba un mes para cumplir los 91 años y unos días para recibir en Santiago de Compostela la Medalla de Oro de las Bellas Artes de manos del Rey Don Juan Carlos.El pasado fin de semana la Peña Flamenca de Huelva le dedicó un homenaje. Ha muerto sobre el escenario cantando por soleares, su sueño flamenco.

لا تعليق

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *